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18 noviembre 2011

PABLO ESTENSORO: «El kárate me ha dado amigos, seguridad y autoestima»

Se retira después de tres lustros al más alto nivel porque «esto te pasa factura y el cuerpo no aguanta igual».

Pablo Estensoro se encuentra ante sus últimos días encima de un tatami. Después de 16 años en la alta competición, llega el momento de dejar los intensos entrenamientos y los duros combates en la modalidad de 'kyokushinkai', la de más contacto en el kárate. Este cinturón negro 3º dan vino a Vitoria con 18 años para formarse en IVEF y acabó por enrolarse en el gimnasio Yin-Yang para probar una nueva experiencia, que a la postre marcó su vida.
A sus 36 años y con una hija, Estensoro ha decidido que es el momento de pasar página, pues cree que el desgaste puede jugar en su contra en un futuro. Ahora se centrará a tiempo completo en su profesión, la de bombero. El guipuzcoano deja atrás un notable currículo tras haberse coronado seis veces campeón de España, cuatro subcampeón de Europa, además de haber participado en cinco mundiales, donde en una ocasión finalizó entre los ocho primeros y en dos, en el Top 16. El vigente campeonato del mundo disputado en Japón supuso el punto final a sus días de combate, cuando acabó dentro del Top 8, aunque reconoce que está muy cerca de aceptar un último y definitivo reto antes de concluir el año. Aun así, admite que le asusta pensar que el día que se cierre el telón para siempre ya no tendrá una nueva meta. De todos modos, asegura que mereció la pena.
-Al cabo de más de tres lustros, ¿qué sensaciones le recorren el cuerpo cuando piensa que va a dejar la competición?
-La primera, que todo este mundo se acaba y pienso qué voy a hacer ahora. Ya no encontraré esas motivaciones que me daba el kárate y, sobre todo, me asusta pensar que ya no tengo una meta en la mente.
-¿Y por qué lo deja?


-Porque esto te pasa factura y si sigo a este ritmo, a los 50 años quizás no pueda ni moverme. No he parado nunca de entrenar y la recuperación ya no es la misma, cada vez hay más lesiones y el cuerpo no aguanta igual. Eso sí, sigo con la misma ilusión.
-Llegó al Yin-Yang con 18 años, donde le formaron como karateca. ¿Qué importancia ha tenido el gimnasio en su desarrollo?
-En el Yin-Yang me lo han dado todo. Me animaron a empezar en esto y gracias a ellos soy lo que soy. Entrenar con gente buena como los hermanos Lezcano te hace progresar mucho.
«Volvería a hacerlo»
-¿Por qué eligió la modalidad 'kyokushinkai' sabiendo que era la más sufrida para el cuerpo?
-Sí es con la que más se sufre físicamente, es más dura y recibes más golpes. Al principio me preguntaba quién me mandaba a mí meterme en esto. Luego tienes el gusanillo por mejorar y entras en una dinámica en la que no puedes parar. Somos como gladiadores. No podemos vivir sin la lucha.
-¿Alguna vez ha podido vivir de este deporte?
-Nunca. Tuve cuatro o cinco años en los que me encontraba sicológica y físicamente muy fuerte, y al estar arriba en el ránking sí que gané algo de dinero. Me pagaban los viajes, acudía a exhibiciones, pero no lo suficiente para vivir. A lo largo de mi carrera, incluso, he perdido dinero ya que es un mundo que genera muy poco seguimiento.
-Cuando mira hacia atrás, ¿cree que valió la pena tanto sufrimiento para tal recompensa?
-Sí que ha merecido la pena tanto sacrificio. Esto me ha valido para la vida. Me ha dado amigos, seguridad y autoestima. En definitiva, ha sido una forma de vida.
-Aun así, parece que no es un adiós inmediato.
-Pensaba que sí lo era, pero me han ofrecido participar en dos torneos internacionales de menor calado. Uno es a finales de noviembre en Suiza, el cual está casi cerrado, y a su vez estoy pensando también en acudir en diciembre a Rusia, ya que aún sigo motivado. Eso sí, en 2012 ya se habrá acabado todo.
-¿Qué tiene pensado hacer cuando se retire finalmente?
-En principio no he pensado nada. Me centraré en mi profesión y seguiré impartiendo clases dos días por semana en San Sebastián, de manera que pueda seguir aportando mi experiencia a los karatecas jóvenes.
-¿Cómo animaría precisamente a los más pequeños a iniciarse en este arte marcial?
-Es muy completo, te sirve de autodefensa y haces amigos, no hay por qué competir. Para mí, el kárate ha sido una forma de vida, un deporte, una competición, un arte marcial. Al final, he enfocado mi vida a él.

Fuente: http://www.elcorreo.com/alava

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tiene razón el sensei Estensoro," no hay porque competir", es un Arte para vencer al adversario formidable: uno mismo ! Oss

Rigos Alon dijo...

La forma de pensar del sensei Pablo, me parece la correcta, apesar de que se retira de este extraordinario deporte. Aun seguira enseñando sus conocimientos y experiencia a niños y a jovenes y por que no a adultos... felicidades.

Anónimo dijo...

Por suerte conozco a Pablo desde el colegio. Ha sido siempre una persona con mucho corazón, inteligente y muy perseverante. Muy amigo de sus amigos...

menuda carrera Pablo! un ejemplo para todos nosotros.

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