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05 octubre 2011

Nacido en el tatami

Pablo Arenas ha sido seleccionado para competir en el próximo Mundial de kárate que se disputará en Malasia.
Su cinturón es blanco y negro. Pero no se dejen engañar: el blanco es del desgaste de los combates y el negro lo tiene desde los 13 años. El karateka Pablo Arenas (Oviedo, 1994) representará a España en el próximo Mundial de Kárate que se disputa del 13 al 16 de Octubre en Melaka (Malasia).

Aunque no será la primera vez que viaje fuera del país, Pablo ya participó hace dos años en el anterior campeonato del Mundo en Marruecos y también en el Europeo de Turquía, en 2010, donde quedó tercero y logró la medalla de bronce. Mismo año en el que también consiguió quedar campeón en el Primer Open Internacional de Murcia y traerse a casa la medalla de oro en el Torneo Internacional de Carcassonne, en Francia.

Tan joven y con tan amplio palmarés solo tiene una explicación: Pablo lleva el kárate en la sangre, herencia familiar, ya que su padre, Ángel Arenas, es uno de los grandes maestros de este deporte en Asturias. Sus primos, Noelia Fernández y Marcos Arenas, completan una familia llena de campeones.

¿Fútbol o kárate?


El joven Pablo casi nació en el tatami. Lo pisa desde los 3 años, pero ¿cómo hace kárate un niño de 3 años? «Al principio haces juegos y, sobre todo, aprendes disciplina, te enseñan lo básico y luego, poco a poco, vas evolucionando y aprendiendo movimientos nuevos», explica el ovetense, que empezó a competir en kata a los 6 años y en combate oficial a los 13. Muy pronto tuvo que tomar una decisión importante: seguir jugando a fútbol en las categorías inferiores del Real Oviedo o continuar en el mundo de las artes marciales. «Lo vi claro, justo cuando quedé campeón de España me decanté por el kárate. Me vi con mejores opciones de ser un buen karateka antes que un buen futbolista», comenta Pablo, quien también reconoce que es duro mezclar deporte y familia «porque la gente puede pensar que al ir a clases con mi padre todo es más fácil, y no es así. Es verdad que tiene sus ventajas, porque entrenando tenemos más confianza y te encuentras a gusto, pero quizás haya gente que no lo entienda».

Mundial de Malasia

Entrena dos horas y media al día, durante toda la semana y reconoce que «hay que renunciar a muchas cosas, a pasar tardes con los amigos, a dedicarle más tiempo a los estudios, pero yo estoy haciendo lo que me gusta y si tras el esfuerzo tienes tu recompensa, como por ejemplo ir ahora a Malasia, pues merece la pena». Se ve entusiasmo en sus ojos cuando habla del Mundial, y no ha sido fácil lograr la clasificación, que lleva preparando desde junio, yendo a centros de tecnificación y entrenando fines de semana junto a otros compañeros que también quieren estar en un Mundial. «La última prueba fue en Córdoba y tuve que hacer 15 combates. Cuando acabas sientes una satisfacción total, de que te lo curraste, de que entrenaste para ello y de que al final lo conseguiste». Y lo logró. Pablo se va a Malasia en plena forma, con buenas expectativas y muchas ganas de hacerlo bien. No renuncia a nada, aunque es consciente de que será un Mundial muy difícil. «Cualquier rival te puede dar un susto, no nos conocemos porque llevamos pocos años peleando entre nosotros y después hay bastantes países que están evolucionando a gran velocidad y lo dan todo en el tatami», sentencia Pablo Arenas.

Fuente: http://www.elcomercio.es/

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