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12 octubre 2011

El gran señor del karate en Anoeta

Maestro Mitsusuke Harada, nacido en Manchuria en 1928. Alumno y cómplice de otro mítico maestro, Gichin Funakoshi, considerado el padre del karate moderno que a su vez aprendió con gente que había heredado la sabiduría de Sokon Matsumura, guardaespaldas de los últimos reyes de Okinawa, aquellos que solo pudieron ser vencidos cuando su isla fue conquistada no con sables y espadas sino con cañones y armas de fuego.
Mitsusuke Harada recibió el quinto y preciado dan de manos del propio Funakoshi que reconoció su maestría ya en 1956. El maestro Harada se graduó en Económicas en Tokio y fue asistente de otro gigante, Matsatoshi Nakayama cuando éste enseñaba karate a los oficiales del Ejército de Estados Unidos asentados en Japón tras la II Guerra Mundial. Emigró a Brasil donde puso en práctica todos sus conocimientos, su filosofía y sus reflexiones sobre el arte marcial, fundó la sociedad Karate-do Shotokan Brazileo. Se trasladaría después a Europa. A Londres. Enseñó y revolucionó las teorías del karate. Habló de distancias, de posiciones, de luchadores con extrema sensibilidad para notar los cambios, casi nimios, que experimenta el cuerpo propio y el del rival sobre el tatami. En 1965 fundó la asociación Karate-do Shotokai y en 2007 fue nombrado Miembro de la Orden del Imperio Británico por su Graciosa Majestad Elizabeth II, en agradecimiento a los servicios prestados en la enseñanza del karate. Dos libros se han escrito sobre él. Los dos, obra de un escritor clásico de las artes marciales: Cliven Layton publicó 'Karate Master: The life and times of Mitsusuke Harada' y 'Remininiscences by Master Mitsusuke Harada'.

 El maestro vive actualmente en Gales. Desde allí, en compañía de sus mejores alumnos, Marie Kellet, Tony Lima (los dos presentes igualmente en el cursillo que se desarrolló en el Centro de Artes Marciales de Anoeta bajo los auspicios del club Dokan Dojo de San Sebastián, guiado por Lili González, 5º dan por la Real Federación y 3º según las normas del KDS), Steve Hope o Roy Margetts, se encarga de mantener vivo un karate en el que el único arma es el propio cuerpo, donde el objetivo no es la competición y allí donde el largo e intenso entrenamiento proporciona a quien practica esa forma de defensa activa la flexibilidad, el físico, la destreza y la concentración necesarias para intuir que está en el camino (el 'do') correcto hacia el perfeccionamiento.
El Sensei en el Record
Larga ha sido la vida de 'Sensei' (maestro) Harada. Nació en la Manchuria ocupada por los japoneses (su padre era oficial del ejército del imperio del Sol Naciente) y sobrevivió al bombardeo, 29 de abril de 1945, de Tokio por parte de los Aliados. En Brasil fue testigo de grandes turbulencias políticas y ha viajado por los cinco continentes. No es de extrañar que, aun en plena forma, su cuerpo tenga que recuperarse tras los viajes. Harada se alojó en el hotel Record, en la falda de Ulia, cerca del colegio de Jesuitas y la ikastola Zurriola. Estuvo entre nosotros viernes, sábado y domingo pero el intensivo del sábado a la mañana fue coordinado por sus ayudantes Tomy y Marie y por la propia Lili González pues sensei Mitsusuke necesitó unas horas de sol, paz y luz para poner en marcha sus muy trabajados huesos y articulaciones. Las tardes del pasado fin de semana las empleó en compartir con gentes llegadas desde Gales, Sevilla, Granada, Barcelona, Iparralde y del mismo Donostia entrenos en los que se trabajó de manera muy dinámica, buscando lograr que la defensa se aplicase siempre en movimiento y que la posición del cuerpo (y también de la mente) en el momento del impacto fuera la correcta. Alumnos e instructores (Harada no sólo vigila al aprendiz, también a aquel que enseña para asegurarse de que sus ideas de lucha son transmitidas con sensatez y lealtad ) practicaron muchas veces el asalto a tres pasos 'Sambon Kumite' (tres ataques del adversario, tres paradas tuyas) donde la defensa se efectúa desde un desplazamiento hacia atrás.
Sensei Harada controló en todo momento la realización de los movimientos, insistió en la importancia de dominar la distancia en el combate y recordó tanto a alumnos como a instructores que en toda forma de defensa personal es fundamental saberse bien asentado sobre la tierra que pisas.

Fuente: http://www.diariovasco.com

1 comentario:

napoleon henriquez dijo...

muy bueno ya que las esplicacones son de una leyenda vivientes

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