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20 julio 2011

Carolina Santaya: “Estar en el podio y escuchar el Himno te pone la piel de gallina”

Carolina Santaya es una joven karateka que viene practicando esta disciplina desde hace doce años.
En la actualidad pertenece al seleccionado argentino de Karate y ha ganado una serie de medallas que la han convertido en una de las deportistas más reconocidas en lo que hace.
Hoy, dedica sus logros a su familia, su novio Emiliano, a su instructor, que le dio todos los saberes, amigos y a su jefe.

Nombres:
Edad: 24 años
Estado civil: En una relación
Hijos: No
Gustos
Películas: Animadas para niños
Música: Rock nacional y Reggea
Libros: Historia
Comida: Las pastas

-¿Cómo fue que nace en vos ese interés por el karate?
-Empecé hacer karate desde los doce años junto con mi hermana. Estuvimos medio año las dos, luego yo seguí y nunca más lo volví a dejar.
Un día me llevó mi mamá, me gustó y me quedé porque encontré un grupo lindo, un grupo de amigos, el ambiente de gente me ayudó a mejorar muchísimas cosas en los aspectos de mi vida, como la conducta en la escuela o el hecho de empezar a ser mucho más disciplinada en cada cosa que hacía. Me da esa conducta de decir me propongo algo y lo sigo, además de que el grupo me gustaba y me hacían sentir bien.


-¿Cómo han sido todos estos año de entrenamiento que llevas? ¿Te han resultado difíciles?
-Sí, muy duros porque los transité desde la escuela. Pasé por la facultad haciendo karate, así que debía hacer las dos cosas, y ahora que también trabajo, ya son tres responsabilidades que cumplir.
Los entrenamientos a veces son durísimos, practico doble turno. Me pasó tener que dejar algunas cosas de mi adolescencia como elegir salir a bailar con mis amigas o no, porque sé que el sábado temprano debo ir a entrenar; entonces era dejar de lado muchas cosas pero que por otra parte me hacían dar cuenta que valía la pena, porque cuando iba a otra provincia y me encontraba parada en el podio, ahí me daba cuenta de la magnitud de esos sacrificios.
Las cosas que cuestan más se las disfruta a pleno cuando se las tiene, entonces todo lo hacía con gusto, además siempre rodeada de amigos de compañeros de karate se hacía amena la práctica. No es tan sólo la satisfacción de decir “me gané una medalla” sino también la experiencia de hacer nuevos amigos con chicos de otras provincias o la experiencia de los viajes, conocer otros lugares y vivir cosas distintas.

-¿Cuáles son los premios más importantes que llevás ganando?
-En el 2004 saqué medalla de bronce en individual y en combate, sexta en ataques y forma, que fue el último año que competí así porque hasta los 17 participaba de las dos competencias. Después de los 18 ya me especialicé solamente en combate, porque es muy sacrificado hacer las dos cosas; tenés que vivir para eso nada más y si trabajás o estudiás se complica muchísimo.
En el 2005, en el Panamericano de Uruguay, quedamos con el equipo argentino junior, medalla bronce por equipos; 2008, obtuvimos bronce y placa. Hace dos semanas conseguimos placa por equipo, y perdimos la final contra Brasil en el Sudamericana, y en el individual en menos de 55 kilos, medalla de bronce, y bueno, además de esas medallas varias veces fui ternada por los periodistas deportivos como mejor karateca del año.

-¿Desde qué año que sos parte de la selección argentina?
-Sí, en realidad estoy en la selección argentina desde 2004; en ese lapso, hasta hoy, fui y volví; había épocas en las que no me tocó viajar o que me llevaran como el año pasado, por ejemplo, que fui al mundial de mayores en Servia, así que como era mi primera experiencia en un mundial, imaginate cómo era la emoción.
En mayo fuimos al Panamericano en Guadalajara, México, el cual era clasificatorio para los Juegos Panamericanos, que es a donde van todas las disciplinas y a su vez da plaza para los Juegos Olímpicos. Si bien el karate no llega a los Juegos Olímpicos, si estuviéramos dentro del camino olímpico, llegaríamos a los Juegos Panamericanos; es un deporte reconocido pero no entra en el medallero de estos juegos.

-¿Cómo llegaste a la selección?
-La selección se conforma con chicos de todo el país; tenés un circuito de 5 o 6 torneos al año, que son de primera y segunda categoría; estos torneos se hacen en categorías ranqueables y no ranqueables.
Las categorías ranqueables te dan puntos, entonces a medida que uno va haciendo el circuito todo el año te van dando puntos, ya sea que salgas en primer, segundo o tercer lugar, y a fin de año se ve el ranking y en qué puesto quedaste; del primero al tercero, tienen derecho a entrenar con la selección, es decir que uno se gana ese puesto de ir a entrenar con la selección argentina, pero eso sí, ir a entrenar no significa estar en al selección; después que te evalúan en la parte física, en la parte técnica y obviamente al haber visto tu desempeño, te informan si estás en condiciones de viajar o no, y de obtener un lugar en la selección.

-¿Qué sensación recorre tu cuerpo cuando representás a tu país en distintos campeonatos?
-Es una emoción gigante, primero que todo lo que más te llega, por lo menos a mí, es la competencia por equipo, porque vos sabes que si cometes un error o si no estás a pleno ese día, perjudicas a las otras personas que están ahí y que tal vez pusieron el alma para pelear. Entonces en la competencia de equipo, si bien somos tres titulares y una suplente, al momento de competir somos uno solo, porque cada punto vale. Si el otro compañero pierde uno, tiene que salir a definir, entonces como que la competencia de equipo es mucho más fuerte y cuando estás afuera de tu país lo sentís mucho más, y cuando estás en el podio y escuchás el Himno Nacional se te pone la piel de gallina, se te caen las lágrimas y te das cuenta que estás afuera de tu país y conseguís que suene tu himno, que gracias a vos suena el himno y al mismo tiempo te duele el cuerpo, de lo que te han pegado, pero no te importa nada.
Te dan muchas emociones juntas, a veces no parás de llorar o de reír, es una cuestión de sentimientos encontrados que es impresionante y que no se puede explicar.

-¿Qué requiere un entrenamiento de karate?
-Particularmente, gracias a mi jefe, puedo salir al mediodía para poder salir a entrenar a la mañana y después a la noche. Eso es mi entrenamiento en la parte de karate todos los días.
En la parte física, dos o tres veces por semana, y en el SENAR, a las 7 u 8 de la mañana, según el horario que me toque, y a la tarde.
El tema de la alimentación es muy estricto también porque por ejemplo tuve que bajar de una categoría ya que antes peleaba en menos de 61 kilos y ahora peleo en menos de 55, así que la dieta es fundamental porque si no te quedás afuera.

-¿El karate te da una cierta presión en el plano psicológico por la mantención del peso?
No, en realidad tenés que aprender a manejarlo; yo, por ejemplo, en los años que llevo, recién estoy aprendiendo y eso que hace 12 años que hago karate y aún cuando compito me pongo nerviosa y eso te juega en contra, porque física y técnicamente estás de diez, lista para ganar, pero cuando estás adentro te presionás o la cabeza te juega en contra; eso me ha paso muchas veces y lloraba y me enojaba muchísimo porque tanto sacrificio para perder por mi propia culpa.
Hay que aprender a manejarlo, desde el momento que tenes que dar el peso exacto, para los que tenemos que bajar, tratar de que no te mate la ansiedad, no pasarte de rosca y bajar más de lo que necesitabas; es todo un tema y si uno no está bien presupuesto de la cabeza, muchas veces te lesionás porque no estás pensando en lo que hacés o ensayas de más y te terminás lastimando.
Lo mejor es entrenar el tiempo que realmente debo entrenar, si me da para un poquito más, lo hago con los cuidados que se deben hacer, con la mente en blanco, para hacerlo bien, y si yo peleo bien y hago las cosas como corresponden, los resultados vienen solos.

-¿Desde lo personal, ves que en Catamarca el karate sea un deporte bien promocionado?
-Sí, por parte de la Asociación se sabe muy bien el tema de la estructura del karate en Catamarca, de hecho la Asociación es la mas antigua enseñando esta disciplina, es pionera en esto, no se cuántos catamarqueños habrán pasado por ella.
El karate tienen una muy buena organización y está bien reconocido en el país en cuanto a nivel como a la cantidad de gente que lo practica, y también en la organización de los torneos, debido al respeto que se tiene con la puntualidad.

Fuente_ http://www.elesquiu.com

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