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17 agosto 2010

Ninjutsu: el legado de los guerreros ninja

Shihan Cristian Petroccello durante un seminario en Quito-Ecuador. FOTO: Eduardo Santillán/ANDES

El combate termina, seis hombres quedan completamente inmovilizados en solo segundos, sus extremidades ahora forman una especia de enredadera humana sobre el pavimento. A pesar de su tenacidad y espíritu de combate, no tuvieron más opción que rendirse ante las técnicas marciales empleadas por el maestro 15° DAN de Ninjutsu, Christian Petroccello.



Ni siquiera usó la fuerza, no hay sudor en su frente y su rostro se muestra sereno; en contraste, sus oponentes, ahora en pie, lucen agitados y cansados, pero ninguno fue realmente lastimado. “Toda esa fuerza derrochada en el combate es más útil si la utilizamos para demostrar afecto a los que amamos”, dice Petroccello, un artista marcial argentino que ha dedicado varios años de su vida al estudio de las técnicas ancestrales perfeccionadas en Japón por los míticos y legendarios guerreros ninja.

El Ninjutsu es una disciplina desarrollada por guerreros de las sombra en el Japón feudal y, hasta la fecha, se desconoce el año exacto de su aparición; no obstante, se tiene algunos registros históricos que datan de entre los siglos XII y XIII, en un periodo conocido como Kamakura, época en que los conflictos generalizados obligaron al uso de todas las técnicas de combate posibles, y por supuesto, dada su gran eficacia, los métodos ninja.

También se conoce de algunas referencias históricas que rondan los siglos IX y XI. En aquella etapa de la historia japonesa, numerosos señores feudales solicitaron la protección de clanes ninja para sus luchas, mismos que proliferaron principalmente en las provincias de Iga y Koga, así como en Kyoto, la entonces capital del Imperio.

Es curioso que en la actualidad se pueda hablar de ninjas caminando por las calles de las grandes ciudades; y, en efecto, esto es producto de la imagen que persigue al guerrero de las sombras siempre rodeada de leyendas y mitos que lo muestran como un ser fantástico al que se le atribuyen habilidades como desaparecer ante la vista de su adversario, volar por los aires y hasta convertirse en diferentes animales.

Y en realidad, los ninja estuvieron adelantados a su época, sus habilidades no solo fueron evidentes en el combate y el manejo de armas, también eran maestros del disfraz, conocían de estrategia militar, empleo de pólvora y explosivos, infiltración, meteorología, geografía, espionaje y ocultación.

Todos estos conocimientos se fueron transmitiendo de maestro a practicante durante muchos años hasta llegar al actual “Sokke” o el heredero y cabeza de la escuela marcial, Masaaki Hatsumi sensei, quien recibe el legado de su maestro Toshitsugu Takamatsu (1888-1972).

Se cuenta que Hatsumi recibió este legado cuando, un día, sentado en la casa de su maestro Takamatsu, este le pidió que cerrara los ojos. Mientras que Hatsumi hacia esto, Takamatsu abandonó la habitación. Hatsumi escuchó cuando Takamatsu bajaba las escaleras, pero tuvo el presentimiento de que algo no andaba del todo bien. Por sorpresa, Takamatsu lo atacó por detrás con una espada realizando un corte vertical y otro horizontal, acto seguido Hatsumi reaccionó rodando hacia un lado y hacia delante.

Cuando Hatsumi abrió los ojos encontró a Takamatsu con una espada en las manos. “Tienes el sentimiento”, le dijo, y le entregó la espada que había usado.

Hatsumi crea el Bujinkan Dojo, una organización compuesta por los nueve linajes o estilos marciales (Ryuha) heredados de Takamatsu cerca del año 1972. Con la consolidación de la Bujinkan se comienza a difundir al resto del planeta la práctica del BUDO o “camino del guerrero”, mismo que engloba un conjunto de normas éticas similares a lo que representaba el “Bushidō” para los guerreros samurái.

Entre las enseñanzas más importantes que se predican en la Bujinkan están: la adaptabilidad, la unidad, perseverancia, valor, olvidar la indiferencia y el egoísmo, recordar que el dolor y la verdad son reglas de la naturaleza, comprender que los vicios disipan el juicio y efectividad propios, entre otros.

No es un deporte de combate, el Budo Taijutsu Ninjutsu es, en esencia, un arte marcial que no busca una gratificación o recompensa, no existen torneos ni medallas, sus practicantes buscan el conocimiento y dominio de sí mismos en la práctica del Budo.

Saber diferenciar entre un arte marcial de un deporte de combate es importante para Petroccello, puesto que “las artes marciales no deben ser competitivas”, explica. “La competencia, normalmente en un arte marcial, lleva a la destrucción del adversario, romper sus puntos y elevar el ego. Bujinkan no es un deporte, es un arte marcial”.

“No es un arte marcial enfocado a la violencia, ni a la competencia, ni a los torneos. En realidad está prohibido competir o entrar a torneos para nosotros”, explica Santiago Villalba, instructor 5° DAN, y alumno directo de Petroccello, “No es un deporte porque se considera que el deporte o las competencias en sí, están enfocadas al beneficio personal. Ganar trofeos es más para la satisfacción del ego de una persona, eso no construye a un ser humano. Nosotros creemos que eso aleja a las personas y nuestro objetivo primordial es construir verdaderos seres humanos”.

A finales de la década de los 60’s el Ninjutsu llega a Occidente y a Latinoamérica en 1985. Al Ecuador llega apenas en el año 2000. Con dojos (sitios de entrenamiento) en Quito, Cuenca y Guayaquil, se podría calcular un total de 200 practicantes en todo el país.

Los grados de ascenso

Bujinkan establece 10 grados, conocidos con el nombre de “Kyu”, antes de obtener el cinturón negro (“Shodan”). Los Kyu usan cinturón (“obi”) blanco (mukyu) en el primer nivel, pasando luego a verde (de “kukyu” a “ikkyu”). Las mujeres pueden utilizar cinturón rojo en lugar del cinturón verde y los menores de 12 años lo usan de color amarillo.

Hay 15 grados (“Dan”) de cinturón negro, mismos que están divididos en tres niveles: “Ten”, “Chi” y “Jin”. El último nivel, a su vez, se divide en cinco elementos. Además del cinto, los practicantes usan un escudo o sello con el “kanji bujin”(guerrero divino), el cual representa el grado que tienen.

Hasta el 5° Dan, el estudiante tiene grado de Shidoshi Ho; Una vez alcanzado el 4° Dan, cuando el maestro considera que el alumno ya está maduro, debe presentarlo para la prueba del 5° Dan conocida como “Godan Shinsa” o “Sakki Test” (prueba de la verdad).

La prueba de 5º Dan únicamente puede ser realizada por el Soke Masaaki Hatsumi en Japón y consiste en ser capaz de percibir y evitar un ataque invisible. Concretamente, el aspirante se coloca sentado en el suelo, cierra sus ojos y libera su mente; a sus espaldas, el maestro lanza un ataque descendente a la cabeza del alumno con una katana (espada), en un momento no determinado.

El budoca debe presentir el peligro y evitar el golpe con un rodamiento, salto, etc. Actualmente el ataque se realiza con un fukuro shinai, espada de bambú forrada en cuero, a diferencia de los tiempos antiguos en que se realizaba con una espada real.

Luego de obtener el 5° Dan el practicante obtiene el grado de “Shidoshi”, al llegar al 10° se obtiene nivel de “Shihan”, que conserva en adelante; de allí, cada nivel hasta el 15° Dan estará marcado por un elemento: “Chi” (tierra), “Sui” (agua), “Ka” (Fuego), “Fu” (viento/aire), “Ku” (vacio).

En cuanto a la vestimenta, antiguamente, en batallas abiertas, los practicantes vestían con armaduras reforzadas con anillas tipo cota de malla, llamadas Kusari Gusoko. Actualmente, se utiliza para entrenamiento la chaqueta cruzada llamada Uwagi, los pantalones Shinobi Bakama, manguitos llamados Tekoh, las polainas para ceñir los pantalones Kyahan, en los pies se calzan los Tabis ( calcetines gruesos ) , y finalmente Obi o cinturón. En conjunto el traje se denomina Ninja Gi.

“La confrontación es el nivel más bajo de un artista marcial”

Entrevista a Cristian Petroccello, shihan 15° Dan e instructor de Ninjutsu

¿Es importante el grado de un estudiante?
Es importante el estudio de los grados para ir viendo tu capacidad, tus habilidades, ir proyectándote en un programa de estudios para ir creciendo. Es importante aprender a proyectarse en el futuro también. Proyectarse en el futuro es lo que nos brinda esperanza.

¿Cómo es el ninja moderno?
El ninja moderno es una persona que practica estas técnicas antiguas, pero no para desarrollarlas solo en lo que es la defensa personal, sino para cultivar aspectos humanos, aspectos espirituales como la bondad, la virtud, la tolerancia, la paciencia, el respeto hacia la naturaleza y el prójimo, al entendimiento de que hay algo que nos trasciende y es superior.
El mundo ha crecido mucho tecnológicamente pero no espiritualmente. La humanidad tiene una sed, necesita un bálsamo para esta carrera estresante y competitiva, en todo sentido.

El mundo actual es un mundo que vive a un ritmo acelerado…
La gente se queja a mucho, y el quejarse es una energía muy baja. Hay que ser más agradecidos de lo que tenemos. Cuando uno agradece a las personas que tiene alrededor, el trabajo que tiene, la vida que tiene, cuando agradece es una energía muy alta. El agradecimiento eleva nuestra energía y eleva la energía de las personas a nuestro alrededor.

La vida no es estructural ni sistemática, el ser humano la pone de esa forma, pero la naturaleza no es estructural ni sistemática: los árboles crecen el cualquier lado, no salen en una línea; la naturaleza crece diferente, una planta crece más rápido, otra más lenta; las personas de igual manera, no hay que sistematizar.

¿Puede cualquier persona aprender Ninjutsu?
Se debe enseñar siempre a personas de buen corazón.

¿Cómo identificarlas?
Solo el corazón sabe lo que es un corazón. Un instructor debe ser intuitivo también y debe enseñar a las personas que tienen buen corazón.

¿Utilizaste alguna vez las artes marciales para defenderte?
Si llegas a la confrontación es el nivel más bajo como artista marcial. Pero así, he tenido que enfrentar robos, armas de fuego, cuchillos, peleas, de todo, gracias a Dios he salido ileso y mucha s veces también he podido evitar la confrontación y proteger a otras personas.

La idea es que evitemos eso, uno de los fines del arte marcial es evitar la lucha y ser intuitivo del lugar peligroso para no estar ahí. No estar en donde no debes estar, y no juntarte con quien no debes juntarte.
/LGP

Fuente: http://andes.info.ec

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