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30 noviembre 2009

Jon, también

Sin competiciones de karate oficiales específicas para discapacitados, el Bera Bera decidió presentar a Jon Alonso al Campeonato de Gipuzkoa; rivales, árbitros y asistentes no salían de su asombro al ver en acción a este joven de quince años con síndrome de down y celíaco.

DETRÁS del asombro que Jon Alonso suscitó hace dos semanas en el Campeonato de Gipuzkoa de karate que se disputó en Azkoitia, hay mucho trabajo. Ningún secreto. Tampoco milagros. A Jon, aprender lo que demuestra sobre el tatami le ha costado mucho más que al resto de compañeros y rivales. Sólo él y sus más allegados lo saben. Su madre, Arantxa, pone un ejemplo claro que también ayudará a que el lector entienda mejor el titular de este reportaje: "Para mí no es representativa la imagen de Pablo Pineda, -el actor con síndrome de down que logró en el último Zinemaldia la Concha de Plata al mejor actor por la película Yo, también-, porque encontrar un chico como él entre los que padecen síndrome de down es como encontrar una aguja en un pajar. No es normal. La realidad es tan tozuda..."

A Jon no le gusta el combate, la pelea. Las personas como él, con síndrome de down, no "encajan bien los golpes". Así lo explica su entrenador desde hace años, Jesús Murua. La especialidad de Jon es la cata, una modalidad en la que no se lucha contra nadie, sino que se realizan varios movimientos de ataque y defensa: una especie de coreografía en la que se valora la intensidad, la fuerza, la limpieza y pureza de los golpes, la técnica y la posición. Una labor que valoran cinco jueces.

Presentar a Jon al Campeonato de Gipuzkoa oficial fue un reto, una lección y un desafío al mismo tiempo. Lo decidieron Jesús Murua y el resto de responsables del club Bera Bera, ya que en la actualidad no existen en el Estado competiciones oficiales de karate para discapacitados.


Murua no se anda con rodeos: "¿Te lo digo suave o fuerte? La federación pasa de los discapacitados. Los únicos torneos que se realizan para ellos los organizamos nosotros desde el Bera Bera junto con otros equipos de Salamanca y Mallorca, aunque ahora la Federación Mundial ha empezado a hacer algunas cosas. Están pensando en organizar un campeonato del Mundo. Si es así, intentaremos que Jon compita allí". Por ahora, la única alternativa es hacerlo con los no discapacitados, como en Azkoitia. Fue la primera vez que sucedía algo semejante. "En eso hemos sido pioneros", afirma el entrenador de Jon.

tercero de ocho

"Ver el respeto que le tenían todos" hizo llorar a su madre

Su madre, Arantxa, derramó lágrimas al ver "el respeto que le tenía todo el mundo en el tatami. Para mí fue impactante. Ha merecido la pena tantos días de ir a Manteo para entrenar". Lo más fue ver cómo su hijo, que cumplirá 16 años el jueves, superaba su primera eliminatoria ante jóvenes de su categoría sin ningún tipo de discapacidad. Fue tercero entre los ocho que compitieron en la categoría de catorce y quince años, lo que le valió el derecho a competir en el Campeonato de Euskadi.

Su actuación en el Autonómico, en Astigarraga, el pasado fin de semana, fue de nuevo soberbia. Otra lección, aunque sin ninguna victoria ante sus rivales, esta vez. De nuevo, sorpresa, ánimos y aplausos para este joven.

El orgullo y la satisfacción que siente su entrenador, Jesús Murua, es inenarrable. Él también tuvo que luchar contra las lágrimas de emoción. "Fue algo increíble", afirma el técnico, que en su día a día ve la historia de Jon como "algo normal": "Al verlo competir, se sorprendían los que no le conocían, los rivales, los árbitros y el público, pero sus compañeros de equipo y los que le conocemos, no, porque para todos nosotros él es uno más y sabemos de lo que es capaz".

Jon Alonso es de Gros y todos los lunes, miércoles y viernes coge su bolsa de deporte y se dirige al polideportivo Manteo. Lleva más de diez años practicando el karate. Para llegar a lograr su recién estrenado cinturón marrón, ha tenido que sufrir mucho. También sus entrenadores, que le dedican un trabajo específico: "Necesitas una persona dedicada a él, porque lleva otro ritmo de aprendizaje. Por ejemplo, las catas que hace él, tienen unos 40 movimientos y duran más de un minuto. Son movimientos que hay que aprenderse y para que los memorice todos hace falta paciencia. Aunque compite con los de su edad, Jon se entrena con los más pequeños, chicos y chicas de ocho a doce años, porque así podemos atenderle mejor y porque el ritmo de aprendizaje se asemeja más al suyo".

el cinturón negro, próximo reto

"Estoy seguro de que lo conseguirá en unos tres años"

Sin embargo, Jesús Murua, está convencido de que Jon conseguirá ser cinturón negro algún día: "Estoy seguro de ello. Le costará al menos tres años, pero tampoco creo que mucho más". No sería el primero en lograrlo, ya que en el Estado español ya hay karatekas con síndrome de down que poseen la máxima distinción. No así en Euskadi. Jon podría ser el primero. Acaba de quitarse el azul y conseguir el cinturón marrón que ahora luce es un honor. La antesala del negro.

Según Murua, el secreto para entrenar a jóvenes con este tipo de discapacidad, además del trabajo específico, es la "normalidad y la disciplina": "Hay que tratarle como a uno más; si llega tarde, se le echa bronca, como al resto. Cuando hace mal algo, se le corrige. El trato es el mismo que al resto de compañeros. Todo normal. Muchas veces sucede que como ya tienen una vida difícil, tratamos de sobreprotegerles en otras facetas y no debe ser así".

En Gipuzkoa, según apuntó Murua, practican karate con discapacidad psíquica al menos otros dos jóvenes: Iratxe Agirre, de Errenteria, y Álex Elortondo, de Aretxabaleta. El próximo 9 de diciembre presentarán el II Torneo Barclays para personas con discapacidad, al que acudirán competidores de toda España, entre ellos, el propio Jon.

Fuente: http://www.noticiasdegipuzkoa.com/2009/11/29/vecinos/donostia/jon-tambien

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