11 julio 2009

Dialogamos con el profesor de karate Shotokan Roby Delfino: «El karate es rectitud, disciplina y respeto»


En la actualidad no sólo practica el deporte que él enseña sino que también hace Aikido, del que dice que es similar al Karate. Roby Delfino tiene 31 años y toda su vida se ha dedicado a la práctica, enseñanza y hasta al arbitraje de competencias. Con él charlamos de esto que practica desde niño.

-¿Desde cuándo practicás karate?

-Siempre hice karate, empecé en el 87 a la edad de 9 años, en Merlo, en el Club Fortín, a cargo del profesor Jorge Maggi.

-¿Y paraste en algún momento?

-Sí, practiqué seguido hasta el año 95, 96 y después paré hasta el 2000, porque mi profesor anterior a esa fecha entró en la policía, fue custodio y dejó de enseñar. Por eso pasé a practicar en la sede central, en la localidad de La Lucila. Entonces viajaba a practicar, y por distintas circunstancias en el año 96 dejé de hacerlo ahí y estuve parado. Con el tiempo nos vinimos a vivir a Luján y en el Club Platense encuentro que enseñan karate, en el mismo estilo, ya era cinturón negro, y retomo las prácticas.

Acá estaba mi profesor, Pedro Morinigo, que estaba cumpliendo la suplencia del profesor de la zona que era Ramón González. Entonces me puse por debajo de la línea de ese hombre y me pasé de federación, me inicié en la SKI (Shotokan Karate Internacional) y me pasé a la FAK (Federación Argentina de karate).

Ahí tuve que revalidar mi categoría de primer dan, cinturón negro, para lo cual practiqué seis meses con cinturón blanco y otros seis meses con cinturón marrón. Ese fue el derecho de piso que me hicieron pagar para tomarme en esta federación. Revalidé primer dan y hace un año rendí segundo. Cada vez que tengo que practicar voy a Bella Vista con mi profesor, que sigue siendo Pedro Morinigo.

-En nuestra ciudad en una época era difícil encontrar quien enseñara karate...

-En todos lados es difícil encontrarlo, porque para ser cinturón negro de karate necesitás seis años. Eso hace que mucha gente que practica karate se canse, y eso hace además, un embudo muy chiquito donde todos llegan a ser profesor. Para ser profesor de karate primero tenés que llegar a ser primer dan y mayor de edad y después hacer el curso correspondiente, entonces eso hace que no se difunda mucho el arte en si y sea más complicado encontrar profesores.

-Cuando hablás de estilos ¿cómo son?, ¿En qué se diferencian?

-Dentro del Karate en si hay varios estilos, te podría nombrar el Shorin Ryu, Shito Ryu, el Huado Ryu y el Shotokan, todos provienen de Japón, todo es karate, pero cada estilo tiene sus cambios, tanto sea en técnicas, como en posiciones, como en parte de reglamentación. El Shotokan es el más tradicional, el más viejito dentro del karate.

-Dijimos que empezaste a enseñar en Luján.

-Pedro Morinigo estaba reemplazando a Ramón González que se había ido a España. Morinigo enseñaba en la ciudad de Bella Vista y antes de que dejara de venir, es como que me pasó el mando. La federación de karate vendría a ser también como una parte sindical, no puede haber dos profesores de la misma federación, de un mismo estilo en un solo lugar, entonces me dejó a mí.

Muchas veces cuando necesito capacitarme voy al CENARD, ahí está el profesor de mi profesor, que es octavo dan, el Dr. José M. García Maañon, es el capo máximo de karate en Argentina. Entrena al seleccionado nacional, hay campeonatos mundiales, panamericanos, nacional, es el maestro de maestros dentro de la doctrina, sensei se le llama al profesor hasta el séptimo dan.

-Los integrantes del seleccionado ¿son alumnos o sensei?

-Alumnos, son cinturones negros, pero en karate una cosa es cinturón negro y otra es ser profesor. En el seleccionado nacional hay que llevar gente que tenga conocimiento y esté capacitado, eso va de la mano de un cinturón negro o un marrón. Esos chicos son alumnos. Los profesores participamos en los torneos en una categoría que se llama Senior.

-Sigamos con los comienzos en el dictado de clases.

-Comencé en el gimnasio Greenfield, el dueño de ese entonces me preguntó si quería enseñar y empecé, pero con un objetivo sin fines de lucro, para ver que pasaba. Los chicos se fueron enganchando, hace de ésto 4 años. Después por un tema de espacio me pasé a la Sociedad Italiana y este año abrimos el Dojo, se le llama así al lugar de práctica, en Pueblo Nuevo. Para comodidad de los chicos de Pueblo Nuevo que no tengan que viajar a Luján, doy clases dos veces a la semana allá y dos veces acá.

-¿Cuántos alumnos tenés?

-En la actualidad, activos 18, tengo 20 pero hay uno que este año está cursando el último del colegio y no le dan los horarios, entonces viene cuando puede, y otra chica que trabaja, entonces también viene cuando puede. De los 18 nunca vienen todos juntos, estoy dando clases para 15 ó 12 y con el tema de la epidemia ahora suspendimos las clases.

-¿Participan en competencias?

-Sí, no todos, generalmente llevo a competencias a los chicos que están más o menos capacitados dentro del arte como para competir. No por una cuestión de ego mío sino por una cuestión de incentivo del alumno, no llevo a nadie que tenga al 100 % perdida la pelea antes de ir. Entonces lo capacito y ahí sí lo llevo, después peleará el triunfo él o si pierde la llevará mejor, pero no puedo tomar un alumno y al mes llevarlo a competir porque sé que pierde seguro.

Hay que manejar esas cuestiones porque el chico se puede desinflar y si uno lo desinfla a lo mejor pierde un gran valor, porque el día de mañana puede, como no, ser un gran profesor de karate. Uno trata de cuidar eso, así me lo enseñaron a mí y lo transmito. Lo mismo pasa con los exámenes. Aparte por una cuestión monetaria también, porque tanto los torneos como los exámenes cuestan plata.

-¿Qué dicen los alumnos?, ¿cuál es la expectativa cuando empiezan karate, ya que es una actividad más seria, en la que son menos?

-Eso varía, depende las edades. Yo trabajo con chicos a partir de los seis años. Un chico de seis a diez, doce, no entiende bien, sabe que le gusta practicar algo, y todo el arte marcial es igual. Después de esa edad, ya los chicos empiezan a entender las diferencias, y saben qué es una cosa y qué es la otra, entonces posiblemente muchos vengan porque les guste más que otras disciplinas.

Igual les digo a los padres que los lleven a ver otras artes marciales, con otros profesores, algunos vuelven y muchos otros no vuelven más, se quedan con otra cosa. Pero sirve, porque el que vuelve ama lo que quiere hacer como yo que se lo voy a enseñar, entonces va a ser bueno para él y para mí.

Ningún profesor nunca vivió del karate, ésto no es lucrativo si bien cobro la cuota, entonces uno busca transmitir más allá de las técnicas, la pasión por el deporte y ésta es la única forma que hay de transmitirle a un alumno y que lo ame igual que uno. Si bien, para no ser demagogo, uno quiere sumar alumnos para tener un dojo más fuerte, no los quiere sumar por la cuota sino para tener mas descendencia a futuro, porque no todos los que empiezan terminan.

-¿Cómo son los torneos o las competencias en las que participan los chicos?

-Los torneos son ranqueables, los chicos compiten en cuatro torneos que se hacen en un año, que lo hace la Asociación de Karate Buenos Aires Norte, que son regionales. Los chicos que ganan esos torneos avanzan al Torneo provincial, que se hace una vez al año, todos los años. Cuando ganás el Provincial pasás al Torneo Argentino, que también se hace una vez al año, si ganás el Argentino, ahí entrás en el Sleccionado Nacional y en el Centro de desarrollo, que van los becados y ahí recién podes participar en torneos panamericanos, internacionales y mundiales.

-¿Esos torneos son para todos los cinturones?

-Hasta el argentino entran todas las categorías. Es un incentivo lindo competir, el karate es competitivo, no es deporte olímpico, pero todo hace a tu currículum, porque desde el primer momento que empezás a practicar ya quedás federado, y todo eso suma.

-¿Qué torneos ganaste mientras eras alumno?

-Gané tres Nacionales, o sea, todos los internos, todos los Regionales, los Provinciales y tres veces fui campeón nacional, consecutivas, y dos veces sudamericano.

-¿En qué años?

-Los campeonatos nacionales fueron en el 89, 90 y 91. Después en el 92 y el 94 competí en sudamericanos. Ahora último, siendo profe, competí en un Torneo provincial y lo gané. Y después mi profesor me dijo que tenía que hacer el curso de árbitro y si sos referí no podés competir.

Hoy, después de hacer los cursos soy árbitro de esos eventos. Dentro del arbitraje también hay categorías, soy árbitro provincial, puedo arbitrar hasta instancias provinciales. Esto lo determina la doctrina, el karate es una rectitud, es una disciplina, es respeto, todo cuesta mucho y para lograr algo tenés que demostrar que realmente lo querés.

-¿Dónde enseñás?

-Los miércoles y viernes en la Sociedad Italiana en Luján, de 19 a 20,30 y los lunes de 20 a 21,30 y jueves de 18 a19 en Tropero Moreira enfrente de la Telefónica, donde se practica Aikido.

Patricia Rodríguez

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