
El joven cadete valenciano, campeón de Europa de kárate, asegura que dejaríalos estudios si tuviera que escoger entre las clases y el deporte
Hace justo un mes estaba luchando por el campeonato de Europa en uno de los momentos más emocionantes de su vida. Pepe Carbonell fue mejor que sus rivales en la final disputada en Italia y el 17 de febrero se proclamó campeón continental de kárate en la categoría cadete.
-Hace unos minutos (la entrevista se realizó ayer) acaba de competir en Valladolid en el campeonato de España por equipos. ¿Cómo le ha ido?
-No hemos estado muy bien. Hemos perdido con Andalucía la lucha por el tercer puesto.
-¿Cada cuánto suele competir?
-Más o menos una vez al mes. Depende de las competiciones.
-¿Cómo se prepara? -Normalmente entreno cuatro días a la semana durante una hora y medio o dos. Pero hay algunos fines de semana que, si no competimos, vamos convocados con la selección valenciana y allí continuamos entrenándonos.
-Desde hace un mes es campeón de Europa...
-Sí. Fue increíble todo lo que ocurrió allí. Era la primera vez que participaba en cadetes y conseguirlo fue algo muy bonito. Me gustaría dedicar este campeonato a todas las personas que, desde que empecé a competir, han confiado en mí. Sobre todo a mi padre, que es mi profesor, y a todos mis compañeros del gimnasio.
-Y ahora, ¿qué le queda? -Me gusta ir poco a poco. En mayo, seguramente, iré al campeonato de España de clubes en el que se compite por equipos. Esto es lo que más me preocupa ahora. Después empezaré a prepararme para el del próximo año en España, este ya a nivel individual.
-¿Prefiere competir de forma individual o por clubes?
-Individual.
-¿Por qué?
-No sé exactamente el porqué, pero supongo que al depender sólo de uno mismo. Aunque en equipos también me gusta.
-A lo mejor se siente más seguro cuando compite solo.
-Sí. Está todo en mis manos. Cuando vas por equipos no sabes nunca lo que pueden hacer tus compañeros o si tú haces algo mal también afecta a los demás. Es un poco complicado.
-¿Cuándo empezó a practicar kárate?
-A los cuatro años, aunque la verdad es que un poquito antes ya iba haciendo algunas cosas.
-¿Por qué kárate?
-Mi padre lo practicaba y además era profesor en mi colegio. Me apunté y así hasta ahora.
-¿Ha practicado algún otro deporte?
-Sí, jugaba a fútbol cuando era más pequeño. Pero tuve que elegir, por cuestión de tiempo, practicar un deporte u otro y me decidí por el kárate.
-¿En qué curso está?
-En primero de bachillerato.
-¿Cómo hace para compaginar el kárate con los estudios?
-De momento no he tenido ningún problema. Me va bien.
-Si tuviese que elegir, como ya hizo entre kárate y fútbol, pero esta vez con los estudios...
-Uf, no sé... supongo que seguir haciendo kárate.
-Esto se lo ha dicho a su familia, ¿qué les parece?
-(Ríe) No se lo he dicho.
-¿Se lleva bien eso de que su entrenador sea su padre?
-Sí, me llevo muy bien con él cuando entreno. Además, en los campeonatos prefiero que esté él. La verdad es que me da mucha confianza.
-Cuando gana campeonatos, ¿qué le dicen sus amigos?
-Yo estudio en Salesianos y allí hay muchos alumnos, además conozco a mucha gente en el gimnasio. Los que me conocen desde pequeño se alegran mucho. Ellos saben lo mucho que me gusta este deporte y todo lo que me he esforzado siempre.
-¿Con quién suele viajar cuando compite?
-Con mis padres y gente de mi gimnasio. A los campeonatos de la Comunidad Valenciana suele venir bastante gente. Normalmente vamos a vernos unos a los otros cuando nuestros compañeros compiten.
-¿Qué es para usted el kárate?
-Al no ser un deporte muy reconocido, la gente no le da tanta importancia. Ganarse un sitio y ser conocido es mucho más difícil y por este motivo creo que mucho más importante.
-Gracias a practicar este deporte, usted habrá viajado mucho.
-Sí. Casi todos los campeonatos suelen ser en Madrid, pero también he estado en Ibiza, Logroño, Sevilla, Málaga...
-¿Cuál es la ciudad donde más le ha gustado estar?
-No sé, todos los sitios están bien.
-Pero... ¿le da tiempo a ver las ciudades?
-Normalmente no. Nosotros solemos llegar al lugar donde competimos los viernes y los campeonatos suelen ser sábado y domingo. Si tú no estás participando, siempre te quedas a ver a los demás.
-¿Recuerda la primera vez que compitió?
-El primer año que empecé, en 1996.
-¿Se puso nervioso?
-Sólo recuerdo que fue en Requena, pero ya no me acuerdo mucho. La primera vez que participé en un campeonato de España fue en el 2000 en Zaragoza.
-¿Cómo se sentía cuando empezó?
-En los primeros campeonatos, yo veía a la gente muy superior a mí. Creía que nunca podría llegar a ser como ellos. Pero año tras año, iba entrenando y aprendiendo cosas. En ese momento pensé que si ellos ganaban haciendo eso yo también podría. Y a partir del año 2004 empezó a salir todo bien.
-Usted lleva mucho tiempo compitiendo y tendrá muchos amigos dentro de este deporte, ¿qué siente cuando compite contra ellos?
-Con el tiempo aprendes y cuando estás en plena competición te olvidas de quiénes son tus amigos, ahí son rivales.
-¿Cómo es su día a día?
-Por la mañana voy a clase, salgo a las dos y media de la tarde, como, estudio un rato en mi casa y a las cinco vuelvo al colegio. Ayudo a dar clase de kárate a mi padre, que enseña a niños pequeños, a partir de las seis y media yo y hasta las ocho más o menos que me vuelvo a casa a estudiar.
-¿Así que también es profesor?
-Sí.
-¿Le gusta enseñar?
-Sí, me gusta mucho.
-¿Se plantea dedicarse a esto en un futuro?
-Sí, me gustaría. La idea de compartir con los demás todo lo que sé para que ellos lleguen a vivir algún día lo que yo estoy viviendo ahora, me gusta mucho. Además hay mucha gente que se lo merece, que trabaja mucho pero no consigue ganar y a mí eso no me gusta.
-Supongo que no tendrá mucho tiempo para salir pero por las fechas en las que estamos, se lo tengo que preguntar, ¿es fallero?
-(Ríe) Sí.
-¿Ah sí? ¿De qué falla?
-De Camino Barcelona. Ahora estoy en Valladolid, pero enseguida me volveré a Valencia y esta noche al casal a pasarlo bien. Sí que es cierto que a veces no puedes salir, porque cuando no estudias, estás entrenando y viceversa. Pero yo creo que hay tiempo para todo.
Fuente: lasprovincias.es